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morethanwords

Asusto a mis miedos de tanto pensarlos.

Amarro las tormentas al cabecero,

las estudio después de haberlas hecho girar en sentidos opuestos

por la infinitud de los pensamientos naturales,

y creo un vínculo de cadenas de hierro forjado

al estilo de las tardes que no saben de anocheceres ni soles.

 

2.2.12

Canción sin nombre.

Voy rodeando acantilados con cuerdas en la luna

que me arrastran hasta el fondo de la conciencia.

El viento puso nombre a mis calles,

se enreda entre los vértices,

se hacen polvo...

Y voy descalza...

Resumiendo partes que fueron olvidadas,

asumiendo riesgos que trepan por mi espalda,

esperando que llegue otro cielo,

desgastando el suelo con mis palabras,

aunque ya no digan nada...

Voy tratando de poner orden 

entre tanta niebla, y frío, y quemaduras, y tanto miedo...

Entre las paredes de mi mundo

que me quieren abrazar

para no volver a verme en el suelo.

 

Acaríciame con cuidado, que tengo los ojos sensibles al tacto.

Y la piel que escondo es sensible a ti...

 

Y voy callada, 

como cuando llueve en mi cuarto en septiembre,

como cuando predico mi pánico a la gente,

como cuando sueño que he perdido,

aunque nunca tuve nada.

Como cuando sueño que he perdido,

aunque nunca tuve nada.

Como cuando sueño que te has ido,

aunque nunca gane nada.

 

16.1.12

Espectador pausado.

El resto de sentimietos invierte en acciones pasajeras

de pieles de oso ante las noches no tan heladas,

y besos que se necesitan un poco más abajo,

donde todavía late algo.

 

Yo no soy quien para mirar desde fuera y aplaudir,

corregir o bostezar.

 

15.1.12

"Photofinish"

La misma pena que nos inspira a todos 

y que intentamos decir con palabras nuevas

con la idea de tocarla.

Y como viene se va. Y viene. Y se estanca. Y fluye.

Y cumple su ciclo sucesivo hasta que el suelo es nuestro último hogar.

Sólo perduran las canciones desgarradas,

y los poemas pesimistas,

y las películas que devuelven la fe por medio de la catástrofe ajena.

 

Nos liberamos cuando descubrimos que los demás también sangran.

 

Intentamos vivir las secuencias relajadas

para que el recuerdo nos levante cuando nos duelan las piernas de huír,

lo deformamos,

al final sólo cede la melancolía.

Y otra vez al vacío de esa inspiración

que se nutre de situaciones fallidas elevadas a la quincuagésima potencia

para que entre sus letras esté el alivio de otros

igual de menos ocupados y más preocupados por el pesimismo universal.

 

8.1.12

(e)lección.

Que me den pan duro cuando busco experiencias distintas,

y agua con sal cuando sólo quiero beber.

Lo peor es que siempre doy las gracias,

y vuelvo por una ración más.

No sé vivir sin la luz que silencia mis manos.

 

5.1.12

"Primavera con una esquina rota"

De frente tal vez esté completo;

de perfil le faltan los trozos que lo resguardan.

Mi espejo ha caminado por más sitios que nadie,

al menos, de mí.

Y se concentra en seguir fingiendo escenas que

contraigan la realidad en un trazo.

Difumino los pedazos más oscuros con tinta para el calor,

y astillo papeles con nombres arrastrados,

por todas sus esquinas.

No me falta vício ni valor,

sólo el impulso del aire adecuado.

Hace tiempo que encontré mi refugio,

y ahí puse mi reflejo.

Hace tiempo que no me tropiezo con mis propios pies.

La evidencia de que a mis ojos le sobran suelos 

está oculta tras el verde.

He esperado hasta el ocaso tantas veces por marchitar el Invierno

que elucubré hasta el extremo sobre las posibles Primaveras.

Y, fíjate, al final sólo quiero lo que cualquiera...

Que cualquier día de estos venga mi Dante curado

a salvarme de la esquina rota del centro.

 

3.1.12

Festejar que he perdido lo que me he buscado.

Voy a vaciarme entera antes de que me vacíe la falta de contacto,

y sea irreversible,

y el dolor lacere mis restantes virtudes,

y todo se quede a oscuras,

y yo sin manos ni luz para poder salir.

 

La última vez dejé una bala en la recámara,

por si volvían los fantasmas a llevarme por los pies.

Tres suspiros más

y los habré derribado a todos 

por mi insistente avance a la autodestrucción.

 

29.12.12

Bellum omnium contra omnes.

Tenía la piel de terciopelo,

la lengua de seda

y las manos agujereadas;

las ganas siempre hiperactivas, la razón endulzada

y la cabeza en un suspiro.

Tenía la juventud exultante,

el sentido del fracaso escondido,

la garganta siempre lista para gritar y los estallidos cada quince minutos.

Tenía todo lo que necesitaba para agitar el mundo.

 

Vinieron los inviernos

cargados de lluvias de espinas,

de aires de lamentos 

y de abrigos cosidos de soledad.

 

Los veranos fueron efímeros;

el otoño y la primavera fueron simple búsqueda 

de una estación que me correspondiera.

...Y se quedaron sólo mis manos agujereadas,

intentando sostener la piel, la lengua, la razón,

las ganas, la cabeza y la juventud.

El agua se convirtió en pavimento,

el suelo en una pasarela movediza. Y perdí más de lo que nunca tuve.

 

Canté a los olores del pino,

a las zarzas,

supuse que los días empezarían a durar más,

que se apiadarían de mí.

Supuse mal.

Y sólo las páginas, que recelan por mi permanencia,

se preocuparon por escucharme cuando predicaba las hazañas

de una víctima mortal de la Guerra Interior.

 

 

7.12.11

"Sol de Invierno"

Rompo las ventanas con algodón afilado,

guardo los trozos en seda,

y los dejo a la vista para que el aire escarmiente.

Atrapo el olor a quemado de un segundo

deseando que sea eterno,

flagelo el recuerdo agradable para que sienta miedo de volver.

-Pinto las paredes de nuevo- Las palabras parecen sacadas de una historia

reescrita treinta veces. 

-Al revés- Nunca tuvo un final.

He arrestado al narrador omnipresente, 

firmado su muerte,

fingido su entierro,

traspapelado su documento de identidad

y callado su voz, con el consuelo,

también inventado, 

de que no queda nada por narrar.

Todo son mentiras. Menos que no queda nada.

 

A veces mastico cristales para poner mis pies en suelo firme.

A veces rezo por ser lo que todos creen.

 

5.12.11

Tiendo a tergiversar las palabras y la realidad...

No guardo rencor, ni sueños, ni recuerdos de esos

que la gente tatuaría en su piel.

Cuando tengo que ser alguien, recurro a docenas de 

sacrílegos comportamientos aplastados,

sin mirar al frente,

por salir del paso, más bien.

Y una vez de vuelta en mi nido iracundo

blasfemo ante la idea de haber hecho salir el sol para nada.

Estoy conmovida por la ilusión de una tierra prometida que,

de utópica, peca de real.

 

2.12.11

Benceno.

Hoy han decidido quedarse en la cama las esperanzas que nacieron ahogadas

en un vaso de ginebra aguado. 

He pisado la calle con menos cuidado del habitual,

he tenido que rehacer con aguja e hilo lo que empezaba a desvanecerse

entre las cataratas de los días insípidos.

Se han salpicado los recodos de lo real y lo etéreo,

y sólo ha hecho falta lo mínimo que se despacha en preocupación.

Maniatados los sueños,

que en su carta de presentación se decían premonitorios, 

es más fácil mirar directamente a la luz.

Amanso a las fieras que quieren destrozar mis nervios

con rastros colocados para trampas mortales a largo plazo,

a base de otras intenciones sin fundamento.

Todo cobra sentido cuando se tiene entre las manos un fictício poder de decisión.

Hoy las mantas han sido sólo fachada.

Y a lo largo y ancho de mi cabeza

resuenan las palabras que habían desertado 

por la idea de no volver a despertar.

Respirar humo hoy me hace sentir resguardada.

 

23.11.11

Fe sinuosa.

Brota un tallo sembrado a distancia,

abonado con promesas que todavía esperan

y regado por intuiciones equívocas.

Toma forma de algo que aun no ha sido catalogado,

y se apodera de gran parte de la explanada,

magullando la tierra inerte que la quiso hacer nacer.

No da flores, ni frutos, ni olores agradables.

No crece por encima de sus pies.

Pero cada día es venerada por cientos de medias racionalidades,

que le ofrecen los restos de cada comida abundante 

a modo de ritual.

Engordan su fe y disminuyen sus valores.

Quieren entender a los demás sin haberlos tratado,

y encontrar a alguien con quien pasar su vida

sin haber trazado un recorrido.

La planta dura cien años.

Cien años sin avance.

Y muere rodeada de huesos casi enterrados, 

plásticos y joyas.

Ni una sola planta más.

 

17.11.11

Huelga a orillas de la niebla.

Todavía no me he hecho a mi reflejo como único acompañante,

y por eso le miro mal.

Está sacando orgullo de ninguna parte,

presiento que planea dejarme sola.

Hasta la soledad se desmorona si no hay quien la calle.

 

16.11.11

Cristales rotos.

Ni puedo imaginar, ni quiero saber

qué es lo que conspira mi mundo interior con tanto recuerdo suelto.

Sacudo mis manos en un último intento por aferrarme a algo más de polvo

que nuble lo que todavía no pretendo ver.

 

14.11.10

Eterno retorno de lo acabado (a medias)

El peso del universo se traspone ante la idea de

perpetuar las metas por encima de los ríos de lava que 

haya que pisar.

Intenta con premeditación volcarse en mi espalda,

y mis gritos despiertan a los centros apagados de la tierra.

Los cielos observan la caída de los viejos estereotipos 

y manipulan los nuevos para ponerlos a sus pies.

Se hacen contaminación acelerada en las pasiones,

se sienten indestructibles por culpa de palabras ciegas

que sólo buscan un pastor que las alimente.

Y así llega la noche sin notarlo.

El revuelo de las piedras empieza a arder.

Forman los restos de las sombras un motín 

para llamar la atención de los naranjos

aburridos de dar infancia,

pactan una relación formal de odio con los tactos suaves.

 

Muerdo las pestañas de los días escarmentados,

beso con ansia la lluvia que viene a hacer latente la confusión,

embalsamo unos cuantos de segundos antes de que llegue mi hora,

y me tropiezo con nuevos reflejos que bailan sin necesidad de ritmos sacros.

Llega el día otra vez.

 

 

13.11.11

7:14

Desnudo mi mente cada noche para que se pueda romper

mientras hago círculos en el suelo al verme con la desesperación a cuestas.

La atmósfera se vuelve a maquillar fría.

 

 

8.11.10

Canto de musas.

Vuelven ellas solas, con miedo a mi humor,
vuelven sin ninguna sonrisa clavada en los ojos,
sin mordiscos en el cuello,
sin vestidos ni nuevos ni limpios,
sin catálogos de otras naciones.
Vuelven como se fueron,
y nada más.
Les digo que no hablen muy alto,
por si se tienen que retirar a la alcoba de la espera otra vez,
y una, la que lleva las notas de mi diario,
se pone en pie, pide la palabra, se aclara la voz...: 

"Quédate con nosotras,
no le busques más,
perfora su lado de la almohada,
cristaliza tus pulsaciones,
envasa al vacío tu piel,
haz una hoguera con esas páginas sueltas,
recuérdate hace un año,
toma prestadas las manos atrofiadas de la certidumbre,
y escóndelas dentro de ti para siempre.
Aquí vas a estar a salvo de los volcanes que
te intentan derretir a base de humo.
Quédate mejor con nosotras."

Mi reflejo se va desfragmentando
y busco la voz debajo de las rodillas.
Me tienden un papel,
-saben que he apostado mi boca con Apolo
y he perdido-.
Acierto a escribir, con esfuerzo:
"Sólo un par de días más..."

 

27.10.11

Fuego Fatuo.

Hierro,

rodeando mis huesos y mi posición ilustrada;

desgastando mis salidas,

aterciopelando mi piel;

constatando los vínculos creados por mi cabeza,

atardeciendo la noche a las cuatro de la mañana,

acuciando mis malos modales,

fundiendo mi virtud.

Sangre,

envolviendo la presente;

arrestando los sabores dulces,

destronando las partidas ganadoras;

amontonada fuera del cuerpo,

saciada con paralelísmos,

abandonada al caos polivalente soñador

de noches desparramadas.

Silencio,

acostumbrado a callar de más;

rehecho a sí mismo,

acostumbrado a engaños por otorgación;

despiadado de bodad,

amaestrado por versos redundantes,

calibrado de acciones pasadas,

abierto en canal encima de historias enterradas.

 

 

25.10.11

Más cortes de papel.

El color de mis mejillas confunde al resto de mi cuerpo

y se intenta quitar de en medio.

Los párpados están hundidos en una solución inexistente,

se asemeja a una catástrofe, se ríe de las demás. 

Cada estructura diferente trata de convencer al resto de que

por ellas se producirá el cambio. Todas mienten. 

Hay un vacío legal entre lo que buscaron y lo que tienen.

 

Gana una capa fría, siempre alerta, en los huesos.

Demasiadas excusas para vivir de lo perdido.

Mi intestino sueña con piedras de mil quilates, 

con besos de verdugo que le hagan enloquecer,

con arterias colapsadas tras una sola noche,

con ácido para cubrir las heridas,

con una mano desnuda que los sostenga.

 

Astucia para ordenar los recuerdos,

sangre vulcanizada para perpetuar el pelo alrededor de la cara.

Ni un más, ni un menos,

sólo una ecuación que no quiere enseñar su punto clave para que

jamás pueda ser resuelta por alguien

que no pueda ver más allá de una compleja armadura cortada por el papel.

 

 

20.10.11

Fin del trayecto.

Cuando el recuerdo sucumbe al olvido

y las imágenes tienen que actuar como máximas para despertar la realidad.

 

2.10.11