Habiendo.
Vosotros, los de entonces,
sólo seguís siendo los mismos en mi cabeza,
no habéis dejado espacio para una corrección
ni para un recuerdo sensato.
Vosotros,
los que jugábais a ser sinceros
según el impulso que os trajera el sol,
os habéis deformado las caras con tanta dejadez.
Vosotros, que perdísteis el tiempo en lamentos
y cardenales ahumados para que alguien os diera de comer,
me habéis hecho más fuerte,
menos segura;
más descarada, y menos constante.
Ahora confiar tiene el precio que
vosotros, los de entonces,
le pusísteis.
Y yo, la de entonces, ya no existo,
me quedé secuestrada en voces que una vez
creí escuchar con claridad.
Yo,
la de ahora,
me agarro fuerte a mis corrientes de vapor.
Que el cielo me perdone si alguna vez hablo de nosotros.
12.4.12
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